Chile se convirtió en un «centro comercial» para muchos argentinos que buscan ofertas desde que Javier Milei llegó a la Casa Rosada.
El acceso a dólares, un efecto de los cambios económicos y monetarios que ha vivido el país, impulsó a parte de la población a cruzar la cordillera de Los Andes para comprar electrodomésticos, ropa de marcas internacionales, calzado deportivo, artículos electrónicos y muchos otros productos que en Argentina pueden valer el doble.
«Vine a Chile con mi familia para disfrutar de la playa y aprovechar los excelentes precios que conseguimos aquí», cuenta la argentina Dolores, mientras hace compras en el centro comercial Viña Outlet Park, ubicado en el balneario de Viña del Mar, a unos 120 kilómetros de Santiago.
Esta ciudad es un destino popular para los argentinos que buscan combinar vacaciones y ofertas, una tendencia que ha tenido un impacto positivo en el comercio chileno, cuenta Eduardo González, cuyas ventas han aumentado.
Él vende calzado deportivo, uno de los productos más buscados por los turistas que cruzan la frontera. «Es el tipo de cambio lo que los motiva a comprar», le dice González a la BBC.
En el último par de años, el peso argentino se fortaleció frente al dólar. Eso permitió que las personas con acceso a dólares tuvieran un mayor poder de compra en el extranjero.
Fue así como el flujo de visitantes argentinos aumentó más del doble en 2025, comparado con 2023, según el Servicio Nacional de Turismo de Chile, Sernatur.
Aquellos argentinos con acceso a dólares también consiguieron acceso a tarjetas de crédito para comprar pasajes o para pagar en el exterior.
Un reflejo de este cambio es que las compras realizadas con tarjetas bancarias argentinas se dispararon más de 400% en Chile entre enero y septiembre de 2025, según la procesadora de pagos Transbank.
La BBC contactó a la firma para conseguir más información, pero no recibió respuesta.
Como Chile ha tenido desde hace décadas una economía abierta al libre comercio, una gran cantidad de productos importados pagan menos impuestos que en Argentina, un país que históricamente se ha caracterizado por aplicar aranceles altos a las importaciones y por tener restricciones para proteger a las industrias locales.
Muchos argentinos viajan a Chile desde la ciudad de Mendoza, tal como hizo Carolina. «Los precios aquí son más baratos», asegura, mientras carga bolsas con productos que acaba de comprar.
Pero no todo es más barato en Chile para los argentinos con dólares.
La comida, por ejemplo, es mucho más costosa que en Argentina, especialmente las carnes. «Para ahorrar dinero, cocinamos en el apartamento que alquilamos y a veces incluso traemos comida de Argentina para ahorrar algo», agrega Carolina.
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¿Qué cambió en Argentina?
Desde que Milei llegó al poder en diciembre de 2023, aplicó un severo programa de shock económico -con un alto costo social- enfocado en conseguir un déficit fiscal cero y bajar la inflación.
Además de recortar el gasto público, poner fin a los subsidios, disminuir el aparato del Estado y desregular la economía, Milei terminó con la emisión de moneda para financiar al Tesoro, eliminó restricciones al tipo de cambio y bajó la inflación.
La inflación se desplomó desde un 211% interanual en 2023, a un 32% en la actualidad (con datos hasta abril de este año).
«Cuando el peso perdía valor rápidamente, viajar al extranjero les resultaba demasiado caro. Ahora, con un tipo de cambio más predecible, la gente puede planificar viajes y gastar con más confianza», explica el economista chileno Klaus Schmidt-Hebbel.
Esa ha sido la experiencia de Ricardo y su familia. Mientras camina por el centro comercial Viña Outlet Park, el argentino dice que las cosas han mejorado.
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Otros problemas
«Ahora sé que puedo comprar un kilo de pan y que en un mes ese kilo de pan costará lo mismo», explica. Al sentirse más seguro, se anima a viajar a Chile en busca de electrodomésticos.
«Con la diferencia de precio, podemos pagar nuestras vacaciones en Chile y comprar lo que necesitamos para nuestro hogar», agrega.
Pese a la caída de la inflación, algo que muchos argentinos celebran, persisten profundas dificultades económicas en el país.
La otra cara de la moneda es que el consumo interno, por ejemplo, sigue deprimido, los salarios formales están rezagados, el desempleo ha crecido hasta un 7,5% y muchas empresas locales han tenido que cerrar sus puertas.
Los sectores más vulnerables de la población están en aprietos. Sin embargo, para quienes pueden permitirse el viaje al país vecino, la visita les resulta muy conveniente y están felices de que sus pesos, convertidos a dólares, les den esta oportunidad de adquirir bienes que en Argentina no existen o cuyos precios resultan demasiado altos en el mercado local comparados con los de Chile.
Esa diferencia, si bien se explica por el tipo de cambio, también está relacionada con otros factores.
La histórica tradición proteccionista de Argentina, cuyo objetivo ha sido proteger a la industria nacional, encareció los productos importados, explica el economista Robert Funk.
«Esos bienes, si están disponibles en Argentina, suelen estar sujetos a impuestos de importación mucho más altos», dice en diálogo con la BBC.
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Crédito limitado
Por eso, no es extraño que los argentinos regresen a su país con televisores o refrigeradores comprados en Chile.
Otro asunto que distingue a las dos economías, desde el punto de vista del consumidor, es el limitado acceso al crédito que por años han tenido los argentinos.
En Chile, es común que las personas compren productos con tarjetas de crédito o que tengan acceso a crédito de los bancos, pero en Argentina no ha sido así.
A menudo «es bastante difícil tener acceso al crédito», sostiene Funk.
Y el factor clave del turismo de compras de los argentinos en Chile ha sido el cambio en la relación entre el peso y el dólar.
Antes de que Milei asumiera la presidencia, el peso argentino estaba controlado y se mantenía artificialmente bajo. Eso explica por qué para muchos visitantes extranjeros era conveniente viajar a Argentina.
En esos tiempos, muchos chilenos aprovecharon la ocasión para ir de vacaciones a Argentina.
«Llevabas US$100 y te daban un montón de pesos argentinos», dice Funk. Ahora, sin embargo, «el tipo de cambio es una expresión algo más real de lo que realmente debería valer el peso argentino».
Por lo tanto, «para los extranjeros en particular, el país se ha vuelto más caro», explica.
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«Turista Feliz»
Aprovechando el flujo de argentinos, Viña Outlet Park ha puesto en marcha una campaña de marketing llamada «Turista Feliz» para atraer a más compradores.
La jefa de marketing del centro comercial, Carolina Gómez, cuenta que ofrecen beneficios especiales para los turistas extranjeros. «Tienen estacionamiento gratis, si muestran sus pasaportes, y descuentos extra en algunas tiendas».
Gómez también ha viajado a Argentina como parte de una delegación de la Cámara de Turismo de Chile para trabajar más estrechamente con el sector hotelero y los autobuses que llevan argentinos desde la ciudad de Mendoza.
«Tenemos una gran variedad de productos que ellos no tienen», comenta Jorge Aranda, dueño de una tienda deportiva en el centro comercial.
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Pero no solo Viña del Mar ha recibido una ola de compradores argentinos en el último par de años. También lo han hechos otras ciudades, como Santiago.
En la capital chilena, uno de los destinos favoritos de los argentinos es el centro comercial Parque Arauco, ubicado en una zona acomodada de la ciudad.
Nicole Kabierschke, encargada de marketing de la firma sueca IKEA, que no se ha establecido en Argentina, dice muchos compradores de ese país compran en la tienda.
«Llegan muy temprano en la mañana y esperan con maletas antes de que abramos las tiendas», dice Kabierschke.
Van con maletas vacías y se las llevan llenas.
Estos cazadores de ofertas están aprovechando un momento que nadie sabe cuánto tiempo va a durar, de la misma manera en que no es posible predecir si Milei seguirá aplicando su terapia de shock en el país más allá del 2027, cuando termina su mandato.
Lo que pasé en el futuro con el turismo de compras en Chile, aún está por verse.





