Qué es el «Súper El Niño» que pronostican algunos científicos y qué consecuencias podría tener en el clima del planeta

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Las señales de que este año se puede presentar el fenómeno meteorológico El Niño se han incrementado en las últimas semanas y, según algunos modelos de los especialistas, incluso hay condiciones que apuntan hacia un «Súper El Niño».

Un fenómeno típico de El Niño suele elevar las temperaturas globales y provocar más tormentas tropicales en algunas regiones, así como condiciones más secas en otras.

Por lo tanto, cuando se habla de un fenómeno particularmente fuerte, coloquialmente llamado «Súper El Niño» o incluso «El Niño Godzilla», es comprensible que surjan preocupaciones.

Sin embargo, los científicos que investigan el clima señalan a la BBC que es necesario actuar con cautela respecto a estas predicciones.

Actualmente, existe incertidumbre sobre la posible gravedad del evento y, por lo tanto, se desconoce en qué medida puede afectar a los patrones climáticos del planeta.

El Niño y La Niña

El Niño y su contraparte, La Niña, son dos estados opuestos de un fenómeno climático natural llamado Oscilación del Sur de El Niño (ENSO, por sus siglas en inglés).

Recibe su nombre de los pescadores de Perú y Ecuador que se referían así al fenómeno de aguas inusualmente cálidas que se presentaba justo antes del nacimiento del Niño Dios en Navidad.

La Niña se llama así simplemente por ser el fenómeno opuesto.

No necesariamente se alternan y suelen identificarse por la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico central y oriental. Durante El Niño, estas aguas son más cálidas; y, en el caso de La Niña, son más frías.

Estos fenómenos suelen ocurrir cada dos a siete años y generalmente duran de nueve a 12 meses. Sin embargo, pueden persistir durante más tiempo.

El último fenómeno de La Niña ocurrió entre 2024 y 2025.

Actualmente, las condiciones en el Pacífico son «neutrales», lo que significa que no tenemos ni El Niño ni La Niña.

Infografía sobre el fenómeno de El Niño
Infografía sobre el fenómeno de La Niña

«Súper El Niño»

Si bien la mayoría de los modelos de predicción climática apuntan al desarrollo de El Niño a finales de este año, sigue habiendo mucha incertidumbre sobre la intensidad que podría alcanzar y, por lo tanto, sobre el grado en que podrían verse afectados el clima y los patrones meteorológicos mundiales.

Hay indicios de que este próximo El Niño podría convertirse en un fenómeno «fuerte», al que algunas fuentes se refieren como «Súper El Niño» o «El Niño Godzilla».

El Centro de Predicción Climática de EE.UU. lo define como temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico tropical central de +1,5 °C por encima de la media histórica, y sugiere que hay una probabilidad de alrededor del 33% de que eso ocurra entre octubre y diciembre de este año.

Los fenómenos del «Súper El Niño» son relativamente poco frecuentes.

Aunque a finales de 2023 se registraron unos meses de un El Niño fuerte, el período sostenido más reciente tuvo lugar entre 2015 y 2016.

Un mapamundi relacionado con la temperatura del océano durante El Niño
Pie de foto,El Niño tuvo una fase fuerte entre 1997 y 1998 y entre 2015 y 2016.

Este episodio contribuyó a que 2016 fuera el año más caluroso registrado hasta entonces (superado ahora por 2023, 2024 y 2025), además de que se batieran muchos otros récords.

El nivel del mar siguió subiendo a nivel mundial y la extensión del hielo marino del Ártico se situó muy por debajo de la media.

Tim Stockdale, del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (Ecmwf), afirma que el término «Súper El Niño» es relativamente nuevo para él.

«Creo que la gente creó esto para indicar un evento de El Niño muy importante, como los que vimos en 1997-98 o 2015-16, cuando las anomalías superaron los 2 °C, por ejemplo, en la región del Pacífico central», le dijo a la BBC.

Según Stockdale, los modelos actuales indican que es probable que se produzca un El Niño moderado, mientras algunos sugieren que es posible que se produzca un evento intenso.

Un campo seco producto de la falta de lluvias

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,El Niño causa lluvias extremas en algunas regiones del mundo, pero también sequías en otras.

¿Qué impacto llega a tener en América Latina y otras regiones?

No hay dos fenómenos de El Niño iguales, pero ciertos patrones climáticos son más o menos probables cuando se desarrolla este fenómeno.

Los impactos más evidentes suelen observarse en los lugares más cercanos a las aguas inusualmente cálidas del Pacífico, como las que rodean a varios países de América Latina, en particular los del hemisferio norte como México y Centroamérica.

Cuando El Niño es más intenso, tiende a producir condiciones mucho más propicias para la formación de huracanes en el Pacífico oriental y central en la región latinoamericana.

En cambio, en el Atlántico suele haber una temporada de tormentas más tranquilas (una excepción fue 2023) .

En Sudamérica, países como Perú y Ecuador pueden experimentar un clima mucho más húmedo, lo que provoca fuertes lluvias e inundaciones devastadoras.

Y en el norte sudamericano colindante con el Caribe y el Atlántico suelen crearse condiciones de sequía.

En otras regiones, los países del Pacífico occidental, como Australia, Indonesia y Filipinas, tienden a ser más secos de lo normal por efecto de El Niño.

La sequía y los incendios forestales pueden ser problemas graves en estas regiones.

Pero El Niño también puede tener implicaciones de mucho mayor alcance, y puede estar asociado a una temporada de monzones más débil en India y a lluvias invernales torrenciales en el suroeste de EE.UU.

Históricamente ha habido momentos muy devastadores relacionados con El Niño.

Entre 1876 y 1877, se produjo un fuerte efecto de El Niño que llevó a desastres naturales y una fuerte hambruna en diversas partes del mundo.

Se estima que más de 50 millones de personas murieron, principalmente en India, China y Brasil, debido a la disrupción alimenticia que se generó.

Un hombre en medio de una inundación en Perú en 2017

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,En marzo de 2017, El Niño provocó el desborde de ríos fangosos a lo largo de toda la costa peruana, aislando comunidades y barrios enteros, como el de esta imagen, tomada en Piura, en el norte.

La científica atmosférica Kimberley Reid, de la Universidad de Melbourne en Australia, considera que hablar de términos rimbombantes sobre El Niño es una «tontería».

Explica que la intensidad del fenómeno no se refleja necesariamente en la magnitud de los impactos resultantes en todas partes. Lugares como el continente americano, explica, podrían verse más afectados cerca de las aguas más cálidas del Pacífico.

Pero, para lugares como Australia, Asia y África, «las temperaturas superiores a lo normal en 0,5 °C, 1 °C o 2 °C en esa región del Pacífico son menos importantes que el hecho de que haya un fenómeno de El Niño presente o no».

Según Reid, es importante tener en cuenta varios factores que pueden influir en el clima de una región específica. «Cuando nos centramos únicamente en El Niño, no tenemos una visión completa de la historia», explica.

«Me gusta compararlo con el índice de masa corporal (IMC). Si miras el IMC de un culturista, probablemente dirás que es obeso, incluso si tiene un porcentaje muy bajo de grasa corporal».

Una imagen del globo terráqueo con marcas del calentamiento del Pacífico

Fuente de la imagen,Getty Images

Pie de foto,El calentamiento actual de las aguas del Pacífico apunta a la formación de El Niño, según los expertos.

No hay garantías

Las predicciones sobre la intensidad de El Niño no siempre se cumplen.

En 2017, por ejemplo, apuntaban a la aparición de un fenómeno de El Niño, que, por lo tanto, provocaría un calentamiento de las aguas del Pacífico.

Sin embargo, con el tiempo, las condiciones se invirtieron y lo que finalmente se observó fue la aparición del fenómeno de La Niña.

Reid afirma que las «predicciones fallidas» como esta son muy raras, pero subraya que «incluso cuando todos los modelos indican una alta probabilidad… eso no significa necesariamente que vaya a suceder».

«La historia nos enseña a ser cautelosos con las predicciones para marzo y abril, incluso si parecen tener un alto grado de confianza», señala.

La dificultad para predecir El Niño entre marzo y mayo incluso tiene un nombre: la «barrera de predictibilidad primaveral» en el hemisferio norte, o la «barrera de predictibilidad otoñal» en el hemisferio sur.

Stockdale escribió que las previsiones tempranas «suelen llamar la atención», pero no garantizan resultados específicos.

«Es importante comprender dónde está justificada la confianza y dónde existe incertidumbre, para poder interpretar de forma responsable los titulares actuales sobre El Niño», explica.

Reid aconseja a la gente que «recuerde que frases como ‘Súper El Niño’ o ‘El Niño Godzilla’ generan mucha más atención que ‘El Niño es algo incierto en esta época del año'».

Y concluye: «Estamos presenciando fenómenos meteorológicos extremos con mayor frecuencia debido al cambio climático. Es importante estar al tanto de lo que podría suceder y prepararnos para ello haciendo todo lo posible por reducir nuestras emisiones y disminuir la probabilidad de que ocurran estos eventos extremos».