José Antonio Kast asumió como presidente de Chile este miércoles.

El derechista ultraconservador gobernará el país sudamericano durante los próximos cuatro años y lo hará en medio de un escenario regional complejo.

Una de sus principales encrucijadas en materia diplomática y económica estará marcada por la apuesta del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de reducir al máximo la influencia de China en la región.

Esa ofensiva -derivada del resurgimiento de la doctrina Monroe- ya ha tenido consecuencias en países como Panamá y Perú, pero supondrá un desafío especial para Chile.

China es su principal socio comercial y es un país con el que mantiene una relación diplomática estrecha y de larga data.

«Es el país más integrado con China de la región», le dice a BBC Mundo el diplomático chileno Jorge Heine.

La reciente polémica por un cable de fibra óptica vinculado al país asiático, que uniría Chile y Hong Kong, es vista por expertos como una advertencia de Estados Unidos al gobierno entrante.

El proyecto, que terminó con funcionarios chilenos sancionados por Estados Unidos, expuso que para la nueva administración mantener los equilibrios entre ambas potencias será todo un desafío.