José Antonio Kast asumió como presidente de Chile este miércoles.
El derechista ultraconservador gobernará el país sudamericano durante los próximos cuatro años y lo hará en medio de un escenario regional complejo.
Una de sus principales encrucijadas en materia diplomática y económica estará marcada por la apuesta del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de reducir al máximo la influencia de China en la región.
Esa ofensiva -derivada del resurgimiento de la doctrina Monroe- ya ha tenido consecuencias en países como Panamá y Perú, pero supondrá un desafío especial para Chile.
China es su principal socio comercial y es un país con el que mantiene una relación diplomática estrecha y de larga data.
«Es el país más integrado con China de la región», le dice a BBC Mundo el diplomático chileno Jorge Heine.
La reciente polémica por un cable de fibra óptica vinculado al país asiático, que uniría Chile y Hong Kong, es vista por expertos como una advertencia de Estados Unidos al gobierno entrante.
El proyecto, que terminó con funcionarios chilenos sancionados por Estados Unidos, expuso que para la nueva administración mantener los equilibrios entre ambas potencias será todo un desafío.
Una relación especial
Chile fue el primer país de Sudamérica que entabló relaciones diplomáticas con China en 1970.
Incluso tras el golpe de Estado de 1973 y durante dictadura de Augusto Pinochet, ese vínculo se mantuvo.
Como ocurre con varios países de la región, actualmente China es el principal socio comercial de Chile.
De acuerdo a cifras de la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei), en 2025 China concentró un 32,7% del intercambio comercial chileno, con un total de US$65.332 millones.
Las principales exportaciones chilenas hacia el país asiático son el cobre y sus derivados, además de un intercambio significativo de litio.
Chile también le exporta productos como cerezas, limones, salmón y vino.
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Estados Unidos, en tanto, es su segundo socio comercial.
El año pasado el país norteamericano concentró el 17% del intercambio comercial del país, con un total de US$33.908 millones.
Y Chile tiene una cualidad particular en su relación con ambas potencias: es uno de los tres países de América Latina -junto a Perú y Costa Rica- que tienen Tratados de Libre Comercio (TLC) tanto con China como con Estados Unidos.
Por lo mismo, algunos expertos advierten que, en un contexto de geopolitización de la economía, será clave que el gobierno de Kast mantenga un cierto equilibrio.
Heine, exembajador de Chile ante China e investigador no residente del Quincy Institute de Washington, afirma que «durante los últimos 30 años el país ha logrado mantener este equilibrio. Y esto es algo que se ha hecho en todos los gobiernos, de distintos signos ideológicos».
«El echar eso por la borda, en un afán de congraciarse con la administración Trump, a mí me parece que sería un grave error y espero que el nuevo gobierno no lo haga», advierte.
Los gestos a Trump y el primer test
El primer test de esta encrucijada para Kast fue la polémica por el cable de fibra óptico que unría Hong Kong y Chile.
Y su respuesta, dicen expertos en diplomacia, fue como mínimo compleja.
Kast decidió romper la transición de traspaso de mando con el gobierno saliente del ahora expresidente Gabriel Boric, precisamente porque este no quiso retractarse de que le había entregado información sobre el proyecto chino antes de conocerse las sanciones estadounidenses.
A diferencia de los miembros del gobierno de Boric, que leyeron la revocación de visas a funcionarios del gobierno por parte de EE.UU. como una afrenta a la libertad y soberanía de Chile, el derechista no cuestionó la medida de Estados Unidos y, en cambio, decidió desmarcarse de la controversia.
Y si bien el propio Kast evitó fijar una postura sobre el futuro del proyecto en cuestión, su ministro de Transportes, Louis de Grange, dio a entender que la iniciativa no seguirá su curso.
Para el exembajador Heine, las sanciones por el cable chino «fueron una advertencia no tanto al gobierno que va de salida, sino al gobierno entrante».
«Esta fue una amenaza muy clara de Estados Unidos: o ustedes se alinean o les vamos a caer encima con el mocho del hacha», recalca.
Pero, en medio de las tensiones, el nuevo presidente de Chile ofreció otro gesto contundente a favor de Estados Unidos.
El domingo pasado asistió en Florida a la cumbre de inauguración del Escudo de las Américas (Shield of the Americas), iniciativa convocada por Trump y que tiene como uno de sus objetivos contrarrestar la presencia extrahemisférica en la región.
Heine señala que el viaje de Kast a Miami en medio de la pugna, «dada la relación que Chile tiene con China, es una señal muy compleja, porque realmente pone en juego una relación muy estrecha, en un afán de abuenarse con Estados Unidos de una manera, a mi juicio, que es muy innecesaria».
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«Queremos las mejores relaciones con China y EE.UU.»
Tras su paso por Miami, Kast fue consultado por el impacto que su participación en el foro podría tener en la relación de Chile con China, justamente en medio de la crisis diplomática con el gobierno de Trump.
«No es incompatible tener las mejores relaciones con China y con Estados Unidos», dijo.
«No veo cuál es la preocupación (…) Nosotros tomaremos todas las medidas que correspondan para resguardar nuestra soberanía, nuestra seguridad y nuestras relaciones comerciales», insistió.
Consultadas por BBC Mundo, fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile dijeron por escrito que durante la administración de Kast el objetivo será «tener las mejores relaciones con todos los países, siempre pensado en el bienestar del país y su gente».
«China es nuestro principal socio comercial, con quien nos une una profunda y fructífera relación. Estados Unidos es un socio de enorme relevancia con quien cultivamos una amistad centenaria, además de ser uno de las principales inversionistas en el país, y un aliado en defensa y seguridad», señalaron desde el ministerio.
«Estamos aquí para construir confianzas y afianzar nuestra relación con ambos países. Queremos las mejores relaciones con China y EE.UU.».
Los posibles efectos
Francisco Urdinez, académico de la Universidad Católica de Chile, donde lidera el Núcleo Milenio para los Impactos de China en América Latina (ICLAC), sostiene que en el mundo actual es casi imposible satisfacer a ambas potencias.
«El cuadro es el más difícil para un presidente chileno desde el retorno de la democracia», dice.
El académico apunta justamente al cambio de reglas en el entorno de la economía mundial, donde el propio Estados Unidos ha cuestionado el libre comercio imponiendo aranceles a sus socios, y la relación especial que tiene Chile con China.
«El mundo globalizado, basado en reglas claras, no existe más», agrega. «Y el drama para Kast es que ese mundo se acabó y no existe una hoja de ruta para el que viene…Además de que tiene ideológicamente un alineamiento automático con Estados Unidos», agrega.
En ese sentido, destaca que el hecho de que Trump fije líneas rojas en cuanto al control chino en materia de telecomunicaciones, puertos, infraestructura crítica, transportes, proyectos que involucren observación espacial, satélites o injerencia en la Antártica, pone a Chile en aprietos.
«Para mí que Kast ya tiene claro lo innegociable, que son los intereses del empresariado chileno, el comercio, para ponerlo en sencillo, pero todo lo otro se va a cortar. ¿Por qué se va a cortar? Porque cada uno de esos proyectos o iniciativas te pone en una posición muy complicada con Estados Unido», vaticina.
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«Entonces, la forma más sencilla de no buscarse problemas es no entrar en esa agenda», agrega el académico, destacando que lo importante es que el próximo gobierno sea transparente tanto con China como con los estadounidenses en su política.
De lo contrario, el experto advierte que Pekín podría activar medidas retaliatorias en contra de Chile.
«Si no clarificas que estos temas no se van a tratar más y repites lo que sucedió con el cable, una, dos, tres, cinco veces, eso probablemente va a transformarse en una retaliación de parte de China. Por eso lo mejor es directamente no entrar en esas negociaciones», remarca.
Hasta ahora, sin embargo, desde China han buscado dar señales de normalidad en las relaciones con Chile. Al menos a nivel público.
Pekín envió a Santiago a su ministro de Vivienda, Ni Hong, como representante para la asunción de Kast.
Ambos sostuvieron una reunión bilateral en la antesala del cambio de mando de este miércoles.
Por otro lado, el embajador de China en Chile, Niu Qingbao, subrayó la semana pasada que «hemos observado que el tratado de amistad entre China y Chile ha trascendido muchos intercambios gubernamentales…Tenemos plena confianza en que la amistad y la cooperación entre China y Chile continuarán».
¿Señal en la embajada de China?
En medio de su encrucijada, José Antonio Kas podría dar una señal contundente en la embajada chilena en China.
Hasta ahora, aunque aún no se han designado oficialmente a estas autoridades, el nombre que se evalúa es el del exembajador chileno en Pekín, Luis Schmidt.
El diplomático lideró la embajada durante el último gobierno de derechas del expresidente Sebastián Piñera (2018-2022) y es reconocido de manera transversal como un gran vínculo de Chile con el país asiático.
«La señal más fuerte que ha dado Kast es la designación de Luis Schmidt como embajador en China. Para mí lo que demuestra es que está queriendo replicar la aproximación pragmática y pronegocios que Piñera tuvo con China durante su gobierno», dice Urdinez.
«Me parece que lo que va a tratar de hacer Kast es señalar políticamente a Estados Unidos su lealtad máxima en términos ideológicos y mantener la relación con China de la forma más pragmática posible, con una persona que entiende muy bien a China, pero que también entiende muy bien los intereses de los negocios chilenos», agrega.
El legado de Boric
Para el gobierno entrante es clave recomponer la relación de Chile con Estados Unidos tras el mandato de Boric.
Así lo dejó ver el propio Kast en su paso por Miami cuando valoró el rol del actual embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd.
«No le ha tocado fácil a nuestro embajador… pero ha hecho cosas importantes, que es decir las cosas por su nombre», sostuvo aludiendo a la gestión del exmandatario de izquierdas.
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Gabriel Boric se enfrentó con Donald Trump por diversas materias durante su administración.
«Este es el personaje que algunos admiran y le rinden pleitesía. Me pone orgulloso habernos mantenido firmes y dignos como país durante nuestro mandato frente a lo que representa: la banalidad del mal», escribió en el último día de su gobierno en redes sociales ante los comentarios de su par estadounidense sobre la guerra en Irán.
El ahora exmandatario también se mostró contrario a la intervención de Estados Unidos en Venezuela y a su rol en la guerra de Israel en Gaza.
El exembajador Heine admite que la posición confrontacional de Boric ha tenido un impacto en las relaciones entre Estados Unidos y Chile.
«Bueno, por supuesto que esto ha tenido un efecto, está claro, y es perfectamente entendible que el nuevo gobierno, haga un esfuerzo por acercarse más a Estados Unidos», remarca.
De todas formas, Urdinez recalca que el empresariado chino no estuvo cómodo tampoco durante la administración de Boric, tiempo en el que vieron frustrados varios proyectos estratégicos en distintas industrias.
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