La carrera contrarreloj para salvar a más de 900 trabajadores de centrales hidroeléctricas que se cree están atrapados en túneles tras la avalancha que golpeó Nepal y el Tíbet

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Seis días después de las avalanchas e inundaciones que devastaron a Nepal y el Tíbet, la tragedia sigue agravándose. Solo en Nepal, la cifra de víctimas mortales ya supera las 900, mientras las autoridades temen que el número aumente en los próximos días.

La preocupación se ha intensificado especialmente durante las últimas 24 horas, después de que la cantidad de desaparecidos se disparara de 2.502 a 4.247, de acuerdo con los datos difundidos este lunes por la Autoridad Nacional para la Reducción y la Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal.

Entre quienes se desconoce su paradero figuran 933 trabajadores vinculados a distintos proyectos hidroeléctricos, tanto en funcionamiento como en construcción, ubicados en la zona más afectada por la catástrofe. Es decir, casi una cuarta parte del total de desaparecidos.

Las autoridades creen que muchos de ellos quedaron atrapados en los túneles utilizados para desviar el agua de los ríos del Himalaya hacia las turbinas de las centrales hidroeléctricas.

Para acelerar las labores de remoción de escombros, los equipos de rescate ya no solo utilizan maquinaria pesada, drones y perros especializados, sino también explosivos, según informó el domingo la oficina del primer ministro de Nepal.

Especialistas de China, India y Corea del Sur se han sumado en las últimas horas a las tareas de búsqueda en los túneles.

Vista aérea de la destruida central hidroeléctrica de Trishuli 3A, no se ve la presa.

Fuente de la imagen,Ambir Tolang/NurPhoto vía Getty Images

Pie de foto,La central hidroeléctrica Trishuli 3A fue uno de los 13 proyectos energéticos arrasados por las olas de agua y lodo que devastaron parte de Nepal.

Todos los ojos sobre Trishuli

La tragedia del pasado miércoles arrasó alrededor de 13 proyectos hidroeléctricos situados a lo largo de los ríos Bhotekoshi y Trishuli, especialmente en el distrito de Rasuwa, fronterizo con Tíbet, territorio controlado por China.

Todas las miradas están puestas en Trishuli 3A, una planta construida entre 2011 y 2019 que cuenta con un túnel de aducción de más de 4 kilómetros de longitud, a través del cual el agua del río Trishuli es dirigido hacia una casa de máquinas subterránea equipada con dos turbinas de 30 MW cada una.

Las autoridades sospechan que en ese túnel podría haber cientos de trabajadores atrapados.

Así, en las últimas horas, unos 90 rescatistas, entre soldados, policías y miembros de protección civil, han sido desplegados en la planta hidroeléctrica y mediante el uso de maquinaria pesada y explosiones controladas, han logrado abrir un acceso de aproximadamente 10 metros de profundidad.

Los rescatistas han lanzado mensajes a través de la abertura, pero, hasta ahora, «no han obtenido respuesta desde el interior», informó la oficina del primer ministro a través de su cuenta de X.

«Estos túneles son lo suficientemente grandes como para que pasen camiones. Hay suficiente espacio para que la gente se refugie allí», explicó el profesor de la Universidad de Graz (Austria) Jakob Steiner, a la prensa mexicana.

Un rescatista en un túnel de una central hidroeléctrica inundado por agua y barro.

Fuente de la imagen,Reuters

Pie de foto,Las autoridades han conseguido despejar algunos túneles y rescatar a alrededor de 300 trabajadores.

Aunque las autoridades sospechan que la mayoría de los trabajadores desaparecidos están en el túnel de Trishuli 3A, también creen que hay decenas de obreros más atrapados en otras instalaciones similares, como Trishuli 1 y Trishuli 3B, ambas en construcción, así como en Chilime, inaugurada en 2003 y ubicada a unos 28 kilómetros de Trishuli 3A.

En las últimas horas, efectivos del ejército nepalí han logrado entrar en el túnel del proyecto hidroeléctrico de Rasuwagadhi, pero no han encontrado a nadie. Los militares utilizaron drones para explorar el interior del corredor en busca de sobrevivientes.

A pesar de la vulnerabilidad de la región a fenómenos naturales como terremotos, inundaciones y deslizamientos de tierra, la industria hidroeléctrica ha experimentado un auge en Nepal en la última década.

La abundancia de agua que fluye por ríos escarpados de los Himalayas y la proximidad de la zona a China han convertido al corredor fluvial del distrito de Rasuwa en uno de los lugares del país con mayor concentración de proyectos hidroeléctricos, tanto ejecutados como en desarrollo, lo que ha atraído a trabajadores no cualificados de todo el país.

El capital chino está detrás de muchos de esos proyectos, según informó el diario estadounidense The New York Times.

Familiares de desaparecidos buscando a sus parientes en las listas y carteles publicados en centros de refugio.

Fuente de la imagen,MANAN VATSYAYANA / AFP vía Getty Images

Pie de foto,Cientos de personas en Nepal aguardan por noticias de sus seres queridos.

Aferrados a la esperanza

Cientos de familias aguardan con angustia noticias sobre sus seres queridos desaparecidos tras la catástrofe.

Una de ellas es Sita Pandey, cuyo esposo trabajaba en la central hidroeléctrica Trishuli 3A. A pesar del paso de los días, sigue aferrada a la posibilidad de encontrarlo con vida.

«Todavía tengo un 50% de esperanza de que esté vivo porque dispone de un sistema de oxígeno en el interior», declaró al diario nepalí Kantipur.

Sin embargo, reconoce que el tiempo juega en contra.

«Con cada hora que pasa, esa esperanza se desvanece», admitió.

En términos similares se expresó Priya Kharel, cuyo hermano trabajaba en la construcción de la central Trishuli 1 cuando ocurrió el desastre.

«Quienes han regresado dicen que hay personas dentro del túnel. Por eso espero que puedan rescatarlo si el ejército los encuentra pronto», afirmó.

Rescatistas en un hoyo

Fuente de la imagen,Reuters

Pie de foto,Los rescatistas están cavando hoyos para intentar llegar a los túneles tapiados por las avalanchas.

La lentitud de las operaciones de rescate está generando frustración entre los familiares de muchos de los desaparecidos.

«Cuanto más se prolonga esta situación, más se desvanece nuestra esperanza. La operación debe avanzar mucho más rápido porque cada segundo cuenta para nosotros», declaró a la prensa local Jiban Khadka, cuyo familiar también permanece atrapado en la planta.

«Es una operación desesperadamente lenta», se quejó.

Los rescatistas comenzaron a bombear aire al túnel durante el fin de semana, una medida que, según algunas familias, debió adoptarse antes.

No obstante, entre el viernes y el sábado las autoridades lograron rescatar a 279 trabajadores de centrales hidroeléctricas atrapados en distintos túneles, informaron las autoridades nepalíes.

«Estaba aferrado a una viga del techo. El agua seguía subiendo dentro del túnel y cada vez me costaba más mover las piernas. Si me hubiera soltado, habría caído en esa mezcla de agua y cemento», relató Ram Chandra, uno de los sobrevivientes.